Y es que como ciudadano medio eres tonto del culo. Por tanto te creíste lo que decían tus vecinos, los bancos, los ministros de economía y los más reputados analistas financieros, firmando como un bendito préstamos e hipotecas que te aprisionarán durante el resto de tu vida.
Como además de ciudadano medio y tonto del culo eres un cándido de cojones, viviste feliz con tu piso y tu coche nuevo, sin enterarte de que con tu gasto algunos listos se forraban especulando y jugando con tu dinero -descontado el que se quedaban- en complicadísimos negocios que tú, en tu bendita inopia, jamás entenderías.
Pero a diferencia del ciudadano medio, el Listo ni es tonto ni es cándido. Por tanto, en cuanto no ha sabido cómo tapar a tanto tonto en los parqués de las bolsas mundiales, ha agenciado sus ganancias, desfondado sus empresas, anunciado la bancarrota -institucional, nunca personal, ya les digo que son listos- y amenazado a los gobiernos para que les arreglen el pastel.
Y como los gobiernos no son ni listos ti tontos, sino unos meros títeres en manos de los poderes reales -los financieros- lejos de enfrentarse a los Listos, acaban plegándose a ellos y cargando con el coste a sus ciudadanos.
Total, los ciudadanos medios, esos mismos que les votamos, aguantaremos siempre lo que nos echen.
Por tontos, por cándidos y porque nos tienen agarrados por los cojones.