Y lo hace echando mano de un documento que, paradojas de la vida, estuvo extraviado durante 700 años en el archivo secreto del Vaticano -menudo despiste- y en el que se demuestra que Clemente V absolvió a la orden de las acusaciones de homosexualidad y sacrilegios menores como escupir la cruz, besarse el culo o renegar de Cristo.
A partir de aquí, el lector cultivado extraerá algunas conclusiones:
Que mucho antes de que se descubriera América la sombra de la sodomía ya pendía sobre monjes y curas. Vamos, que la cosa viene de antiguo. Y que entonces, como hoy, lo normal es que se les absolviera.
Que aunque Clemente V exculpó a la orden, al final cedió a las presiones del rey de Francia Felipe IV el Hermoso, con lo que sus frailes sufrieron tormento o acabaron vuelta y vuelta. Y es que desde tiempos remotos, cuando la Iglesia ha tenido que optar entre defender a sus fieles o dar jabón a los poderosos, siempre lo ha atenido claro.
En fin ¡Pobres templarios!
De orgullosos caballeros han acabado como peleles en manos de órdenes secretas, recurso de escritores mediocres o negocio para la iglesia que los llevó a la hoguera. (5.900 € cuesta el fascimil de la absolución que ha editado el Vaticano). Una lástima para alguien que, como yo, ha leído y viajado mucho -desde Tomar hasta Acre- siguiendo la estela del Temple. Rarito que es uno.
PD: La historia de los Templarios, puede explicarse perfectamente a partir de personajes tan actuales como Losantos, Aznar, Montilla, Zapatero o Bush. Si quieren, se la cuento.
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