Sabores de Luxemburgo

Luxemburgo es un pequeño y frío bombón de chocolate con sabor a cruce de caminos, a maletín furtivo, a funcionario desplazado en eterna misión temporal, a espía jubilado, a mercader en activo, a contabilidad –“para mí doble y con leche, garçon”- a subvención en su punto, a bacalao portugués, a sürkrüt alsaciano, a eje franco-alemán, a vaqueros y banqueros, a ciclistas con Aston Martin, a exilio y a bendita burocracia.

Luxemburgo es un pequeño y frio bombón de chocolate con sabor a Europa.

Y a Luxemburgo vuelvo esta Semana Santa, amig@s. Les juro que marcho de vacaciones y que en mi equipaje no figura ningún maletín repleto de opacos billetes de 500 euros. Eso sí, si alguien tiene alguno y no desea desplazarse, puede dármelo sin ningún compromiso. Ya me encargaré yo de ponerlo a buen recaudo.

Tengan ustedes feliz Semana Santa. No se me flagelen demasiado en las procesiones

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