No es lo que parece

Ni he decidido abandonar este blog ni estoy en Austria jaleando a la selección con banderas preconstitucionales que, por cierto, deben ser muchísmas, ya que enfoquen donde enfoquen los cámaras de Cuatro las pillan siempre , y eso que los realizadores se parten los cojones para intentar vendernos -inutilmente- que nuestra hinchada nada tiene que ver con la extrema derecha.

El caso es que si no escribo más aquí es porque estoy en semivacaciones. Mi mujer tiene fiesta estos días e intento acomodar mi horario laboral para arañar el mayor tiempo libre posible. Mañana mismo parto a primera hora en dirección a la Costa Brava. Huelga decir que ni mis clientes ni mis propios compañeros tienen la menor idea. Quien quiera saber de mí ya me encontrará en el móvil y no creo que haya nada tan urgente que no pueda esperar al lunes.

Y que les den por saco a los de las 65 horas. Esta semana no voy a currar ni 20.

¿Chulería? No lo crean. Más bien necesidad de desahogo. Y es que esta semana, amén de rascarme los huevos, me ha tocado conjurar ante el fuego purificador de la hoguera de San Juan algunos de mis miedos más íntimos

El lunes les cuento.

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