Cuando la derrota se convierte en un objetivo político

Leo en todos los medios de comunicación que Rajoy apoyará el gobierno para derrotar a ETA. Lo que más me sorprende es que la mayoría de diarios aplaude la iniciativa y la considera como un primer paso para la unidad.

¿Realmente nuestro objetivo es derrotar a ETA? Quizá sea un problema semántico o una utilización indebida del término, pero cada vez que lo escucho siento escalofríos. Y es que, según la RAE y dejando de lado sus usos en naútica. Tauromaquia o deportes, derrotar significa:

- Disipar, romper, destrozar hacienda, muebles o vestidos.
- Destruir, arruinar a alguien en la salud o los bienes.
- Vencer y hacer huir con desorden al ejército contrario.


Si nuestro objetivo real es la extinción de ETA como banda terrorista, dudo que los medios más eficaces pasen por destruir, asolar o siquiera ganar militarmente al enemigo. O sólo por ellos. El problema es que Zapatero, tras el fallido proceso de paz, puede creer que acercarse a las tesis del PP permitiría recomponer su imagen de cara a las generales. Espero que no.

Eso sería dar la razón a los que creen que el gobierno se ha equivocado, que no se puede negociar con los terroristas y que la única vía de actuación es la represiva.
Por desgracia, no descarto que el PSOE caiga en esa tentación.

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