Agapito Maestre no es mediático

amaestre.jpgTiene Agapito cara de llamarse Agapito, y no otro nombre. Infancia difícil presumo pues a Agapito; y es que los niños siempre han sido crueles, antes incluso de inventarse el mobbing.

Quizá por ello Agapito, aunque hace décadas que abandonó la niñez, conserva intacto un fuerte resentimiento hacia sus semejantes. Y lo canaliza en una serie de artículos que Losantos le permite publicar en Libertad Digital. Desde esa columna, Agapito intenta pasar por la derecha a su propio jefe y busca notoriedad arrojando xenofobia y odio a partes iguales. El problema -para Agapito- es que su incendiario verbo pasa desapercibido. Agapito no es mediático.

Le falta a Agapito el caché crispador de Federico Jiménez Losantos, César Vidal o Pío Moa.  Claro que Agapito no ceja en su intento de acceder al olimpo de los vertedores de odio a base de elevar día a día su discurso. Lean unos extractos del último artículo de Agapito:
“Que nadie se haga ilusiones sobre el triunfo de España en Cataluña y el País Vasco" (...) "Podemos reunir a dos o tres mil personas en la plaza de San Jaime, de Barcelona, para creernos que Cataluña aún es España, pero es una manera de engañarnos, de ocultarnos, lo evidente. Cataluña está perdida” (…) “Estamos abocados a la repetición de la historia: el pueblo tendrá que salir a la calle para sacar del poder a los felones que han entregado España a los terroristas y nacionalistas”.

Pues bien ¿a qué repetición de la historia se refiere Agapito?

Porque en la nuestra, los que se lanzaron al ruedo para defenestrar a un gobierno legítimo no fueron millones de ciudadanos, sino un puñado de militares, curas, terratenientes, financieros… y bastantes Agapitos, recogiendo las migajas.

Ya digo, es una suerte que nadie haga caso a Agapito.

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