El arte de Antoni Tàpies

Ha muerto Tapies, quizá el artista que más he admirado en mi vida. Y es que se necesita tener arte, pero arte de cojones, para hacer las obras que hacía -un calcetín, una escoba, un brochazo mal dado...- forrarse con ellas vendiéndolas a precio de oro y además ser respetado.

Mi más sincera admiración -lo digo en serio- por ese pedazo de artista. Y si ante este comentario alguien se defiende diciendo que el público no es tonto, le diré que si, de remate, y el éxito de Tapies así lo atestigua. Eso sí, para arte fino, el de críticos y marchantes de arte, capaces de ensalzar trabajos como los de este hombre.

Lo dicho, maestro, tómate esto, allá donde estés, como el póstumo homenaje de un envidioso admirador. Te echaré de menos.

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