Por cierto, el mero hecho de que esté aquí, escribiéndoles, deja bien a las claras que no la he palmado.
Sigo vivito y hasta coleo cuando me dejan. Así que lamento decirle a mis antiguos detractores -Fedeguico, Aznar...- y a los recién incorporados -con especial mención a esa panda de cabrones que prefiere que me jubile más tarde para que todos los putos delincuentes económicos de este país vivan aún más tranquilos- que les esperan muchos malos tragos desde esta página
Para fustigarlos como se merecen, cuento con todos ustedes.

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