Consultas por la independencia en Catalunya.


Una de las ventajas de vivir en un estado de derecho es que puedes permitirte hacer cosas que en una dictadura serían impensables. Algo que a buen seguro envidiarán quienes carecen de estas libertades -pienso en los Saharauis- y que parece no entender ETA y su entorno, enrocados en la idea de que este país es aun una dictadura militar en la que un pueblo solo puede expresarse a bombazos.

Toda esta introducción viene a cuento para ilustrar que el pasado domingo casi 170 municipios celebraron, sin validez jurídica pero con una alta carga simbólica y moral, una consulta sobre la independencia de Catalunya.

¿Y saben lo mejor de todo? La absoluta normalidad El 13 de diciembre fue un día de lo más tranquilo, en el que acudió a la consulta quien quiso hacerlo,. Y quien optó por votar pudo hacerlo en conciencia, con libertad y sin ningún tipo de coacciones.

Por si alguien tiene dudas ya les anticipo que, aunque mi pueblo estaba entre los que organizaron este símil de referéndum, yo no me acerqué a las urnas. Que nadie espere que me moje por una bandera, cuando siempre las he quemado. Pero me enorgullece que un tema como este, por el aún se derrama tanta sangre en muchos países, incluido el nuestro, se exprese de forma tan civilizada.

Por eso, al margen del resultado, -previsible, por otra parte- esta consulta es todo un éxito de la sociedad civil.

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