Yo quiero ser miembro del COI.

Lo reconozco, en mi afán por pillar una alto cargo con el que vivir de cojones el resto de mis días, hace unos años me postulé, desde estas mismas páginas, como alcaldable para la ciudad de Madrid. ¡Craso error, amig@s!. Trabajar como edil es un pringue… al menos si lo comparamos con uno de los mayores chollos a los que puede aspirar cualquier ser humano: ¡Ser miembro del COI!

Imagínense: recorrer el mundo a gastos pagados sin otra obligación que dejarse hacer la pelota de forma escandalosa por los tipos más poderosos del mundo, sus séquitos de famosillos y lo que es más importante, sus banqueros -hmm- y sus constructores -hmmmm-. Y tratarlos a todos como a una mierda, desde la superioridad que te otorga tener la llave que puede abrir el chollo olímpico.

Todo ello sin rendir cuentas a nadie, claro está. Ejerciendo tu poder mediante voto secreto y obedeciendo tan solo a tu conciencia o a de quienes, de forma oficial o bajo cuerda, te llenan los bolsillos.

El caso es que estos tipos han vuelto a castigar a Madrid. Ni corazonadas ni leches. Ni el rey, ni Zapatero, ni Samarach llorando, han logrado conmover a esos hombres y mujeres de hierro: Otra vez se nos han follao.

Motivos puede haber muchos o ninguno. ¿Pesaría más en la mente de Alberto de Mónaco la solidaridad con Sudamérica o la idea de pasarse unos días a cuerpo de rey entre las garotas y garotos mas macizos del mundo? En todo caso creo que fallamos en la estrategia. Fuimos de sobraos, de gran potencia y de capital del mundo mundial, mientras Brasil usó los argumentos contrarios –el eterno agravio a los países pobres- para llevarse el gato al agua.
Si en vez de ser tan chulos hubiéramos opuesto al mapa de Lula otro con el reparto del paro por países, quizá los miembros del COI se hubieran apiadado al comprobar lo cerca que estamos del tercer mundo y lo necesitados que andamos de estos juegos para salir de la miseria, perdón, de la crisis.

El problema es que si no nos presentamos en 2020 y ganamos, por aquello de las rotaciones, la cosa se pone ya en 2028 o más adelante. Y para esas fechas, casi todos calvos. De los actuales miembros de a candidatura olímpica de Madrid solo quedará Samaranch. Créanme, este tipo, el viejo falangista, es eterno.

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