Comerse el mono a "bocaos"… o a guitarrazos

¡Qué duro es de dejar de fumar!

Romper una tradición –vale, un vicio- de más de 30 años no es fácil. Y cuesta mucho mantener el tipo sin ceder a la tentación mientras el mono –King Kong por lo menos- ataca sin piedad. Al menos en estos primeros días.

Por eso, cuando noto que mis fuerzas decaen, me consuelo mirando a mis dos bellezas zurdas,

En apenas cuatro meses podré comprarme una de ellas sólo con el dinero ahorrado en tabaco.

¿A que son preciosas?

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