La furia de Terminator

Arnold Schwarzenegger, gobernador de California, -octava economía del mundo si computara como país- se ha visto obligado a emitir algo parecido a los billetes del monopoly para pagar las deudas de su estado, que arrastra un déficit superior a los 25.000 millones de dólares.

Los cromos en cuestión tienen forma de pagarés, han sido ordenados por el protagonista de Mentiras arriesgadas y cuentan con el respaldo de un estado en bancarrota.

Toda una garantía, de solvencia, vamos.

Podría decirse y con razón que la culpa es de los californianos, por colocar al frente de sus finanzas al tipo que protagonizó Depredador. Claro que quien ya votó a Bush en las presidenciales, quizá entendió que no era aconsejable optar por un Gobernador menos tonto que el presidente de la nación. Y así les ha ido.

El caso es que los que más van a padecer la incompetencia de Arnold no solo serán los múltiples acreedores que van a cobrar sus servicios con estampitas, sino los millones de personas que dependen de unos servicios públicos que serán recortados o eliminados por completo.

Terminator campa de nuevo. Y esta vez ha decidido liquidar el Estado del Bienestar.

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