El ciudadano medio y la crisis financiera

Como ciudadano medio tienes toda la culpa de la crisis financiera mundial porque, sin más respaldo económico que el beneficio de tu trabajo, un día decidiste comprar un piso mínimamente digno para ti y tu familia aprovechando los bajos tipos de interés. (¡Hasta es posible que adquirieras un coche nuevo, so derrochador, que siempre quieres más de lo que puedes!)

Y es que como ciudadano medio eres tonto del culo. Por tanto te creíste lo que decían tus vecinos, los bancos, los ministros de economía y los más reputados analistas financieros, firmando como un bendito préstamos e hipotecas que te aprisionarán durante el resto de tu vida.

Como además de ciudadano medio y tonto del culo eres un cándido de cojones, viviste feliz con tu piso y tu coche nuevo, sin enterarte de que con tu gasto algunos listos se forraban especulando y jugando con tu dinero -descontado el que se quedaban- en complicadísimos negocios que tú, en tu bendita inopia, jamás entenderías.

Pero a diferencia del ciudadano medio, el Listo ni es tonto ni es cándido. Por tanto, en cuanto no ha sabido cómo tapar a tanto tonto en los parqués de las bolsas mundiales, ha agenciado sus ganancias, desfondado sus empresas, anunciado la bancarrota -institucional, nunca personal, ya les digo que son listos- y amenazado a los gobiernos para que les arreglen el pastel.

Y como los gobiernos no son ni listos ti tontos, sino unos meros títeres en manos de los poderes reales -los financieros- lejos de enfrentarse a los Listos, acaban plegándose a ellos y cargando con el coste a sus ciudadanos.

Total, los ciudadanos medios, esos mismos que les votamos, aguantaremos siempre lo que nos echen.


Por tontos, por cándidos y porque nos tienen agarrados por los cojones.

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