Contratos de integración (I)

arenas_limpiabotas.jpgMataró, ocho y media de la mañana. En la barra de un bar del extrarradio, dos garrulos de unos 50 años apuran sendos lingotazos, uno de anís y orujito el otro.

Hacen gala de su oficio: cinta de medir colgada al cinturón, restos de cemento en la ropa y, junto a la copa, el móvil con su funda y las llaves de la furgoneta. Transcribo:
- Oye, ¿y cómo va fulano con los encofrados?
- Ahí lo tienes, ha echado mano de unos chinos para que le saquen el trabajo.
- ¡Chinos? ¿Y ya les paga?

(risas)
- Algo les dará al final, me imagino.
- Pero ni contrato ni hostias, supongo.
- ¿Contratos? ¿700 euros se va a gastar ese en seguros? ¡Anda ya!

(Nuevo trago).
- Y eso contando que cuando acabe no abra un hoyo, tire ahí a todos los chinos y les eche cemento encima.
(más risotadas)
- Si es que se lo merecen, coño.
- Total, nadie los echará de menos. Si son todos iguales. ¡La madre que los parió, qué cabrones son!

(descojone total)

Pues bien, tras esta conversación, que sólo es una más de las que pueden oirse cada dia en cualquier lugar con alta presencia de extranjeros, me pegunto:

¿A esta gente no hay contrato que les regule?
¿Son integrables personas así en nuestra sociedad?
¿Habría que expulsarlos del país?

[tags]contrato,inmigrantes,racismo,cuanto hijoputa hay suelto[/tags]

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