lunes, 23 de abril de 2007

Yu-Yu: La historia verdadera de un muerto muy vivo (contada en primera persona)

Un ciudadano de Barcelona descubre al preparar su declaración de renta que Hacienda lo tiene dado por fallecido desde hace casi un año. La crónica podría pasar por una mera anécdota salvo por un detalle, que la hace especialmente relevante para quien les escribe. ¡¡¡ EL MUERTO ERA YO !!!

El descubrimiento tuvo lugar en la tarde de ayer cuando mi mujer reparó en que el borrador remitido la Agencia Estatal ¡la trataba de viuda! ¡¡Yuyu!!

Aun convencidos de que se trataba de un error en el impreso, llamamos a un número automático de información de Hacienda. Pues bien, al introducir mi DNI la máquina nos confirmó con su su fría voz que el sujeto en cuestión –o sea, yo- estaba dado por fiambre. Es más, mencionaba cuestiones relativas a la herencia. ¡¡Yuyu, yuyu, yuyu!!

Les puedo asegurar que esta noche las dos mitades de mi cerebro han trabajado a toda velocidad. Una para convencerme de que se trataba de un error administrativo. La otra, la más cabrona, recordándome con toda crueldad y algo de recochineo que quizá el sexto sentido fuera algo más que un simple relato.

El caso es que esta mañana y sin apenas pegar ojo me he plantado ante la delegación de hacienda en Barcelona. De camino he estado a punto de aparcar junto a un control de tráfico para pedir a los agentes que hicieran el favor de consultar en su ordenador si les constaba como vivo. Y solo me ha detenido el temor de que, tras comprobar que estaba finado, no me permitieran seguir conduciendo. Por muerto, por loco o por borracho.

Total, que ante la ventanilla de Hacienda se han producido algunas escenas difíciles de olvidar, sobre todo cuando he tenido que exponer el motivo de mi visita:
- Verá, que según sus informes… estoy muerto.
- ¡¡Virgen del amor hermoso, que yu-yu!!

Al final se ha aclarado el lío, que al parecer tenía que ver con un cese de actividad por cambio de trabajo y que alguien, gestor o funcionario, interpretó como eterno.
Por lo visto, mi paso al más allá solo afectaba a Hacienda, ya que en el Registro Civil y la Seguridad Social siempre he figurado en el reino de los vivos. Un estatus, mantenido durante casi un año, que hubiera sido la envidia de cualquier delincuente económico.

En fin, el caso es que estoy encantado de confirmarles a ustedes que durante todos estos meses no se han estado comunicando con un espíritu del más allá.

Y es que, aunque ahora me lo tome a broma… ¡¡Yuyu, yuyu, yuyu!!

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