Francia y la transmutación

gendarme_sarko_defunes.jpgLos grandes países, las grandes ciudades, tienen la facultad de transmutar su idiosincrasia y personalidad a los habitantes que con tanta generosidad cobija.

Solo así se entiende que Nicolás Sarkozy, pese a ser de padre húngaro y madre francesa de origen griego, haya acabado teniendo esa cara tan genuinamente francesa, envidia de cualquier gendarme. Y que cargue contra todos aquellos que, pese a vivir en su amado país, persisten en conservar esas pieles de colores o esos ojos rasgados tan poco patriotas.

Aunque los franceses tampoco son inmunes a su  entorno. Según publica La Vanguardia, Nicolás Sarkozy ha triunfado entre los ciudadanos galos que habitan en Madrid, mientras que Segolène Royal ha barrido entre sus compatriotas residentes en Barcelona. En resumen,  los votantes de nuestro vecino país han reproducido el esquema que se da en España y no en Francia. ¿A que es curioso?

Y es que, como decía al principio, el clima político que se vive en ambas capitales acaba contaminando a sus moradores, hasta el extremo de separar a la comunidad gala entre “España se gompe” y “viva el tgipagtito”, “Bagsa” o “Geal Madgig”.
En todo caso, un ejemplo de integración. ¿No creen?
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